MAESTRO Y ALUMNO Todo en una misma persona

Siempre que nos acompañe una persona noble, contenedora, y nosotros estemos dispuestos a escuchar, SE PRODUCE UN APRENDIZAJE. El maestro a través de una acción y el alumno con la observación crean el mágico espacio para educar y aprender. Es necesario que el educando sienta respeto por el educador para disponerse a aprender. El vínculo afectuoso entre las dos personas es condición indispensable para el intercambio de saber. Primero se debe transmitir amor, contención, alegría, para luego dar información.
Con el deseo de explorar, mirar y resolver situaciones problemáticas el estudiante se va enriqueciendo de saber. Esto genera en él satisfacción y autonomía, se puede advertir en frases como: “yo puedo, Sí lo logré, al fin me salió, terminé...”
Maestro es quien respeta el saber que ya tiene la persona (sus creencias, costumbres, lenguaje) y a partir de ahí comienza a sembrar en el receptor cosas nuevas. Un maestro valora al alumno como persona con saber y dispuesta a crecer.
¿Te has puesto a pensar que los niños también pueden ser maestros? Cuando nos dicen es mejor hablar y no gritar, cuando con sus travesuras nos recuerdan que es posible hacer una pausa para mirarlos y descubrir el amor en sus sonrisas, cantos y abrazos.
Hay tantas cosas buenas que podemos transmitir, tantas que podemos aprender.
Los invito a formar lazos de aprendizaje, todos somos maestros y démonos la posibilidad de seguir aprendiendo. Construyamos conocimientos que nos permitan pedir perdón, sanar los dolores y disfrutar de las cosas simples.
María Florencia Rubiolo | Lic. en Psicología - M.P.: 6130








